20 de mayo de 2013

Materialismo emergente

Toda propuesta sometida al análisis de la razón a partir de los sentidos (la experiencia), es el resultado refutable de una idea previa. El materialismo filosófico puede someter toda idea a refutación, pero emerge siempre tolerante. En una realidad de corte idealista, en un mundo idealista, la excepción materialista nace también de una matriz idealista, de una querencia que se respeta. 

Frente a la sempiterna lucha contra el conocimiento auspiciada por la imposición de las ideas; frente a un ideal explícito que no tolera disensión en lo económico o lo antropológico, la teoría del actuar materialista, el arte de amar lo concreto y no lo abstracto, se replegará como un ejercicio esencialmente crítico, intelectual, íntimo, reflexivo, carente de extremos, tolerante por naturaleza. 

"Tomar consciencia", "transformar la sociedad", "no resignarse" o la alusión a la historia como método científico, son expresiones que permiten reconocer un materialismo histórico y filosófico, legitimado por el capitalismo estamental.

"Refundar la democracia"

Josep Fontana, Ada Colau, Itziar González, Juan Carlos Monedero y Josep Martí Gómez dialogan sobre nuevas formas de participación política y analizan nuestro sistema democrático.



14 de mayo de 2013

Falciani y los amnistiados

Hervé Falciani es un informático que trabajaba para la filial suiza del HSBC. Antes de abandonar la entidad se apropió de un listado interno de más de 100.000 cuentas pertenecientes a evasores fiscales de toda Europa. La jugada de Falciani sirvió también para identificar más de 3.000 cuentas de españoles en dicha sede del HSBC

La primera lista con la situación de 650 presuntos defraudadores, (trascendió entre ellos el nombre de Emilio Botín), llegó a España en 2010 bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En lugar de actuar, la agencia tributaria les propuso archivar su situación y regularizarla a cambio de una multa cuantificable en una décima parte de las cantidades "detectadas". El actual gobierno, que calificó por entonces la decisión de "barbaridad impresentable, injusta y antisocial", ha repetido la misma maniobra mediante una segunda amnistía fiscal en noviembre de 2012. La lista de los defraudadores no se ha hecho pública.

Suiza dictó orden de busca y captura para Falciani por sustracción de datos bancarios y el informático fue detenido en Barcelona en verano de 2012. Antes de ejecutarse la extradición, la fiscal Dolores Delgado, sin entrar en las motivaciones de Falciani, alegó ante la Audiencia Nacional que la "vulneración de secretos bancarios" ni siquiera figura como delito en España. Delgado no podía perseguir a quien ha propiciado que se descubra toda la trama de evasión de capitales de ciudadanos españoles. Felizmente, su postura ha sido aceptada por la Audiencia y Falciani, que colabora ahora con la justicia, puesto en libertad.

10 de mayo de 2013

Las ratas

La "Ley Vieja" es la ley natural, la "no-ley" feudal de la hoguera y la nobleza sangrando al vulgo, la ley del Antiguo Régimen en definitiva. Pero a partir de los códigos napoleónicos y los derechos y deberes ciudadanos, surge a la vez la reacción de los herederos estamentales que no desean su encaje en el "Estado-nación". El nuevo marco regulador supondrá ahora una continua amenaza a su hegemonía. Pasados dos siglos, los actuales enemigos del Estado, los amantes de (la voluntad natural de) Dios y la Ley Vieja, ya no se esconden. Insisten en que tanto la Educación como la Sanidad han de tender a la excelencia. La nueva dictadura financiera propicia las condiciones para hacer del Estado social un hecho histórico, residual, y no piensan dejar pasar la oportunidad.

España está siendo arrasada. Asistimos a un progresivo golpe de Estado en el que la ignominia política ha vendido al país y con él, su Bienestar. Hablar hoy de una "excelencia de la Salud" es prestarse una vez más a un ideal, huir de lo tangible, de la concreta realidad sometida al análisis, para trasladarse a la eterna nebulosa de un misterio que nadie entiende, a una bruma argumental que atenúe la indecencia del hombre-lobo de Hobbes. Todos ríen sus gracias en las tertulias, nadie les tapa la boca. Un pueblo sumiso y sin educar no comprende que "excelente" ha sido la Educación y la Sanidad que ha disfrutado hasta ahora y cuyos hijos y nietos ya no tendrán.




Cuando hablan de excelencia, se refieren en realidad, a la Salud y la Educación de la chusma a la que toca dispersar con recurrente frecuencia. Es éste el patrimonio a entregar a nuestra predilecta categoría de la españolidad, quienes hablan de eficiencia como si fueran a revertir a las arcas públicas el ahorro que desean auspiciar... Da gusto verlos exhibiendo su compromiso con España. Evidentemente, cualquiera puede comprender que si la Educación o la Salud del ser humano se contempla en clave de negocio y rentabilidad, el entramado de partidas a reasignar, reinterpretar y externalizar, ofrecerá una cuenta de resultados, exitosamente "in-humanista".

El drama de la democracia es que en origen se construye en base a la presunta capacidad del hombre. Se supone que el individuo es capaz de discernir cuál es la opción que más le conviene. Pero en el marco de la lucha de clases, la clase dominante no tarda en inculcar un pensamiento único de lo decente, de aquello "que integra" al individuo en la sociedad. La opinión de éste, siempre acaba siendo la "opinión publicada", la que ve en televisión, la que le otorga el brazo mediático de su aristocracia.




En España el poder (en "democracia") se ha convertido en una cuestión de temperamento. El aspirante a capataz sólo precisa de mano dura. ¿A quién entregar la confianza sino al que más temperamento demuestre? Entre dos imposturas, aquella que más se escandaliza, descalifica e insulta a su contrario ha de ser, forzosamente, la que tenga razón. Ese es el criterio mitológico del español: un arsenal de ideas superficiales propiciada por un ventilador de estiércol de probada rentabilidad para quien se dirige a una sociedad sin edificación racional.

¿Son la Educación y la Salud, derechos integrales del ser humano o servicios a contratar por quien se lo pueda permitir? La peste negra del neoliberalismo ha llegado para quedarse. Por ahora se trata de apropiarse de la esencia misma del hombre, de su humanidad. Sin educación ni dignidad, ya no habrá conciencia sino repliegue y resignación; tampoco esperanza ni rebelión. Las ratas, siempre astutas y a cobijo, ya se dejan ver en su total dimensión. Nadie las barre porque en el nuevo estercolero global parece no haber antídoto (financiero) a sus mordiscos. Insaciables lo están devorando todo. Resignarse supone la desaparición del Estado social. La victoria del neofeudalismo. La vuelta al viejo orden.

9 de mayo de 2013

Desimputada

"Me parece una magnífica noticia"
"¿Por qué?"
"Es una Infanta de España, claro"
José Margallo, Ministro
José María Mena
Ex Fiscal jefe de Cataluña

Para el juez Castro la cooperación de la Infanta en los delitos de su marido consistía en aparecer en la junta de Nóos, acompañada de su secretario García Revenga, de la Casa Real, sabiendo que con ello confirmaba la posición casi institucional del yerno del Rey, posición imprescindible para sus delictivos negocios. Pues bien, el tribunal dice que la pertenencia a la junta directiva de Nóos es como una carta de presentación para otorgar a la entidad una consideración de prestigio o influencia social y económica que la favorezca. O sea, para ganar dinero con su presencia y lo que ésta significa.

Dice el tribunal que la inclusión de la Infanta y de García Revenga en el instituto Nóos pudo constituir un instrumento para que Urdangarin y Torres engañaran a las Administraciones contratantes, para, a continuación afirmar que no hay indicios vehementes de que la Infanta lo supiera y se concertara con ellos. (¿Es creíble que Urdangarín y Torres engañaran a los presidentes Camps y Matas, como a dos incautos y honestos ciudadanos de a pie?).

Afirma que la Infanta conocía los contratos de Nóos y los beneficios que deparaban para ella y su marido, para, a continuación afirmar que no sabía que eran delictivos, aunque también asume que era evidente que se adjudicaban sin concurso. Aquí el tribunal se permite discrepar de la Intervención General del Estado, según la cual la adjudicación sin concurso es ilegal. Todos recordamos a Matas, en la memorable entrevista de Jordi Évole, cuando daba, por toda explicación de esa evidente y reconocida ilegalidad: ¡es el duque de Palma!

Reconoce el tribunal que el juez Castro ha enumerado catorce indicios distintos, los cuales ha relacionado con prudencia y cautela, para, a continuación, sostener que falta una razonable suficiencia en las deducciones. Razonable suficiencia, indicios vehementes, son criterios valorativos cargados de relatividad, imprecisión y visos de ambivalencia. Dice una cosa, para a continuación desdecirse con otra. El tribunal, por mayoría, que no por unanimidad, está emitiendo una especie de sentencia absolutoria anticipada, prematura, sin permitir que el trámite ordinario de citar, oír, analizar y concluir, permita reunir todos los datos que son imprescindibles para la decisión de juzgar a una persona sospechosa. Uno de los tres magistrados del tribunal, disconforme con la decisión, les reprocha respetuosamente esto a sus compañeros.

[Aizoon pendiente]

En lo de Nóos han aliviado a la Infanta de la carga de la imputación, para, a continuación, pronunciarse sobre otros hechos cuyo análisis no les incumbe en este trámite. Sin demasiadas matizaciones ni sutilezas atribuyen a la Infanta un delito contra la Hacienda Pública y otro de blanqueo de capitales, más graves que los perdonados. El de blanqueo tiene una pena máxima de seis años, de modo que su mitad inferior, que se le podría imponer, es superior a los dos que permiten no entrar en prisión. El delito fiscal podría tener una pena máxima de cuatro años. En todo caso la pena de banquillo, o de paseillo en la cuestecita de Mallorca, o de telediario, esta anunciada.

Y  bien anunciada, si se lee los siguientes párrafos del auto de 7 de Mayo:

Con independencia de todo esto, Aizoon y por tanto sus dos socios (que son Urdangarín y la Infanta) desde marzo de 2006, se beneficiaron, al parecer, de ingresos provenientes de dinero público del Instituto Nóos, y de dinero privado proveniente de la defraudación tributaria y de la malversación. Ese dinero, o parte del mismo, no se quedó en la cuenta de Aizoon si no que se destinó a gastos particulares – reformas en la vivienda familiar -, ya con posible conocimiento del origen ilícito y delictivo.

Esas disposiciones de dinero sucio – según parece en gastos de reformas de la vivienda familiar (al respecto de los cuales la Agencia omite toda consideración, puesto que solo contempla los gastos por servicio doméstico)-, quizás podrían constituir un delito de blanqueo de capitales.

Nadie, en su sano juicio, dudará que la Infanta estaba muy cerca de unas conductas delictivas (presuntamente), y que por menos de eso es razonable que sea oída por el juez y los acusadores, para que, con lo que ella diga o calle, se decida sobre si hay méritos o no para acusarla. Eso quería el Juez Castro, oírla. Por eso pretendía citarla. Lo explicó y motivó lo mejor posible. Le han dicho que no. Ante la opinión pública y ante su conciencia tenía dos posibilidades: ser el juez que no imputó a la Infanta, o ser el que lo hizo. Optó por la segunda. El tribunal ha optado por la primera.

Posiblemente no ha sido una solución tan buena como parece. La Infanta sigue investigada. Los cargos, prematuros y posiblemente inadecuados, son otros, pero peores. El juez Castro merece el aplauso de la opinión pública y de buena parte de los juristas. El tribunal no contentará a nadie. No se puede poner una vela a Dios y otra al diablo.

- Accede al artículo íntegro de José María Mena, aquí.
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