14 de junio de 2011

Ataturk

El billete de 10 liras turcas desprende un cierto halo místico, mirífico, de maravilla. Mustafa Kemal Ataturk, comandante en jefe del ejército y primer presidente de la República laica de Turquía, parece examinar, casi diseccionar con su mirada a sus compatriotas. Su estampa tiene algo de hechizo, de hipnótico entre el estadista y el ilusionista. Fundador de una república laica de mayoría islámica, su gesto cobra actualidad a través del tiempo depositando su confianza en el receptor. “No me falles” parece decir. El actual presidente turco, islamista, deberá hacer compatible el fenómeno religioso con la laicidad oficial de su país. La oposición laica, el Partido Republicano del Pueblo, alcanza por regla general el 30% de los votos, pero tiene algo más: el poder del ejército. Un ejército en el que el Alá y el Corán comulgan con los valores de convivencia y tolerancia promulgados por su fundador.