20 de junio de 2011

Profetizando

Algunas voces ya señalan el 11/11/11 como próxima fecha cabalística. "Una señal milenaria”, “la amenaza de un meteorito”, “un gran terremoto” o “el fin del mundo”; las distintas propuestas son siempre lo de menos. La historia de la humanidad se divide entre los “temerosos” (de Dios o la fenomenología) y los encargados de “administrar dicho temor”. Los gestores saben desempeñar su papel e inquietar con persuasión; la lógica deja paso a la incertidumbre y la razón a la sinrazón. Sin sentido común, reina la superstición y en tanto se espera, se teme.

La creencia busca equipararse así a la razón, y aunque no se dé pábulo a tal o cual profecía, en cierto modo se obliga “a jugar” en el terreno de la irracionalidad. Nada puede demostrarse hasta cumplirse la fecha señalada; unos creen que sí y otros sólo pueden refutar pero no demostrar. Se trata de “creer”. Quien vaticina, cree o pretende que le crean, y lograr que un supuesto no creyente pueda llegar a creer por vías exóticas o tangenciales, conforma el requisito sine qua non, para un diagnóstico certero: la idoneidad de un perfil en el que sí es posible profundizar...