13 de julio de 2011

Rupert Murdoch

James Bond combatía en alguna de sus entregas contra un magnate mediático capaz de alterar la realidad mundial en función de sus intereses. En la vida real, dicho personaje no es otro que Rupert Murdoch, dueño y señor de News Corporation, un entramado global para moldear la visión del mundo. El Wall Street Journal es su periódico de referencia, la FOX, su incendiario crucero televisivo y la BskyB, su plataforma británica para Europa. En Reino Unido posee el grupo Times, The Sun, Sky News o el recientemente liquidado por los escándalos, News of the World. Australia también es de Murdoch y Asia no se le escapa: desde Hong Kong desafía al coloso chino con periódicos y emisoras reivindicando "la libertad global". Allá dónde miremos, sus firmas nos resultan familiares: Breaking News, Daily Telegraph, The Australian... Una cincuentena de publicaciones en todo el mundo, canales de TV, plataformas por cable... Lo que el hombre libre opina, no es sino fruto de la información que Murdoch le proporciona. Sólo el Opus Dei tiene más agencias de medios en el mundo que él.

El Matrix global discurre desde las series para moldear adolescentes, al Operación Triunfo de turno; de los estrenos de Hollywood a las retransmisiones deportivas. Si Mel Gibson arenga a sus huestes escocesas clamando por “la libertad” o America garantiza "nuestros valores y nuestra independencia" frente a los marcianos invasores, el guión se lo debemos a los chicos de Murdoch. Series de TV, revistas de ocio, la MTV, los reportajes del National Geographic o qué país es el escogido para conmover al mundo descubriendo un criminal orfanato, todo es supervisado por el gran educador de la humanidad. ¿Que se necesita un socialdemócrata inglés para ocupar el espacio político de los tories? se catapulta a un joven llamado Tony Blair. ¿Que hace falta instalar a un hijo de Bush en la Casa Blanca? se modifican los resultados electorales pertinentes y el Tribunal Supremo se encarga del resto. En las alcantarillas de la Libertad, Murdoch, siempre de la mano de sus eficaces muchachos gubernamentales, desempeña un papel fundamental. Para descubrirnos armas de destrucción masiva que no existen, acogotarnos con la gripe aviar, calificar a Gaddaffi de bueno o malo según la temporada o simplemente, desvelar la Verdad de lo que pasa en el mundo, Murdoch es el hombre.  No podemos vivir sin él.