29 de septiembre de 2011

"Goldman Sachs domina el mundo"

Lo malo de aplicar la pena máxima siempre a los mismos, es que la gente decente acaba viniéndose arriba, para luego limpiar sus conciencias con galas benéficas, confesionarios y ese tipo de cosas. Es así, desregulando la ley y larvando la impunidad, como nuestra delirante sociedad ha hecho de la sodomía un masaje tailandés. Pero hete aquí que la espontaneidad de un tal Alessio Rastani nos retrata sin remisión. Como el inocente niño del cuento que desvela al rey su desnudez, el especulador proclama a los cuatro vientos que lejos del masaje tai, estamos siendo sodomizados. Más aún, nos aconseja el tipo de vaselina a aplicar. Todo un crack.

Rastani es un trader que ha declarado en público lo que todo el mundo dice en privado: que los Estados están sometidos a los mercados, que la humanidad es gobernada por ellos, que los políticos nada pintan y que ésto no ha hecho sino empezar. Lo que distingue a Rastani del resto es que no trabaja para compañía alguna y por tanto, no se debe a ningún argumentario de empresa. En otras palabras, Rastani no tiene por qué desvirtuar la realidad.

Por unas horas, la brutal descarga de Rastani provoca el shock; el despertar de una sociedad lobotomizada que se pregunta hacia dónde va, hacia dónde vamos. Falsa alarma. Pronto todo vuelve a su cauce. Matrix es poderosa y "la descalificación" cubre ríos de tinta impresa y digital. "Rastani es un fraude, un autónomo, un charlatán, sólo busca medrar y alcanzar notoriedad; ni siquiera pertenece a Goldman Sachs; la BBC siempre se ha caracterizado por invitar al primero que encuentran en los pasillos; quién sabe si bebe, fuma o se droga; cuáles serán sus privadas costumbres o sus tendencias sexuales". Ya está hecho. En menos de 24 horas, nadie tiene en cuenta al loco. Todos han quedado convencidos. Más aún, es agua pasada. Seguimos siendo libres; deambulando en libertad.