6 de octubre de 2011

Anglicanos

Los anglicanos, como los luteranos, calvinistas, evangélicos o cualquier iglesia cristiana europea protestante, son cristianos católicos hasta el siglo XVI, que deciden emanciparse y regir por ellos mismos su fe, prescindiendo de la imposición y la jerarquía de Roma. Catalina, hija de los RRCC, logra dar una hija a Enrique, (María Tudor "la sanguinaria", que intentará reprimir la "nueva iglesia cristiana inglesa" en favor de "la romana", hasta su último aliento), pero el interés de la dinastía y el país exigen de momento un hijo que no llega.

No resulta exacto hablar de encaprichamiento en la relación del rey con Ana Bolena. Enrique puede tener a su amante cuando quiera, pero es un hijo legítimo lo que reivindica para la dinastía. Se hace preciso pedir a Roma la anulación del matrimonio. En un primer momento ésta parece fácil de obtener, puesto que Catalina se había casado anteriormente con el ahora fallecido hermano mayor de Enrique, de manera que el rey puede simular problemas de conciencia para resolver la situación.

Pero el emperador Carlos V de Alemania, soberano también de Países Bajos, España e Italia no sólo es dueño de Europa. Tras el saco de Roma tiene también al Papa a su merced. Carlos V no está dispuesto a echar a perder el trono inglés teniendo a su tía Catalina como reina y a su prima María como única heredera. La intención de Enrique supone un heredero ajeno al emperador. No es cierta (como se cree en España) la hostilidad del Papado. El Papa, que prefiere contentar a Enrique, nada puede hacer ante Carlos




El tiempo pasa y Ana acaba finalmente embarazada. Urge que el heredero nazca de matrimonio legítimo. Cranmer es nombrado arzobispo de Canterbury y casa en secreto al rey con la Bolena en enero de 1533. El matrimonio se anuncia por Pascua. Ana es coronada y ahora si, el Papa excomulga a Enrique. Es la ruptura con Roma. Se votan y aprueban sucesivamente un Estatuto de Apelación, que prohíbe apelar a Roma, el Acta de Supremacía de la jefatura de la Iglesia en la persona del rey y el Acta de Sucesión, que anula su primer matrimonio, entre otras.

Nacionalismo e Imprenta

¿Cómo un parlamento católico puede votar estos textos que consuman el cisma? Por un lado, la persona y voluntad del rey son respetadas en grado extremo. Por otro, el creciente nacionalismo inglés soporta con dificultad una jurisdicción extranjera. El papado aparece además como aliado, bien de España o Francia y más allá del sentimiento nacional, un fuerte prejuicio anticlerical reclama la abolición de los tribunales eclesiásticos y la rapiña de las riquezas monacales. El nacionalismo es una nueva forma de religión. Tras la invención de la imprenta las clases influyentes, que no conocen el latín, han aprendido a leer en inglés y reclaman los textos en su idioma, condenando al latín y a aquellos que se proclaman como “únicos interpretes y administradores de la voluntad de Dios”, hasta ahora sólo en latín.




Para Carlos V el catolicismo supone el instrumento de centralización política que vertebra su imperio e impide toda fisura. Para los príncipes centroeuropeos, aceptar a Lutero supone poder oponerse a los proyectos centralizadores del imperio católico que no tengan en cuenta sus intereses. Finalmente en Inglaterra, la reforma inglesa no es un capricho de Enrique VIII, sino la adaptación religiosa de un nacionalismo insular y lingüístico que se protege del emperador Hansburgo. Una especie de preanglicanismo se apodera del alto clero. Roma excomulga a Enrique, pero qué puede importar esto a un rey que se coloca voluntariamente fuera de la iglesia? El Papa trata de conseguir que Francisco y Carlos adopten sanciones, pero ambos rehúsan por temor a enemistarse con Inglaterra, país al que necesitan para sus combinaciones diplomáticas. Desde el XVI, el rey o reina del Reino Unido es a la vez, máxima jefatura espiritual de la iglesia anglicana, como lo es el jefe del Estado Vaticano para los católicos.