17 de noviembre de 2011

Giffords y la Libertad

El odio de los republicanos hacia Hillary Clinton nació por ser la responsable de convencer a su marido, sobre el propósito de impulsar un proyecto de Seguridad Social para los EEUU. Fueron los mismos senadores y congresistas demócratas, quienes bien remunerados por lobies y farmacéuticas votaron contra el proyecto de su propio Presidente. La “libertad de voto de los parlamentarios” (o cheque en blanco) es lo que algunos llaman en EEUU  “verdadera democracia”. Cuando Hillary se presentó posteriormente como candidata, (rivalizando con Obama) fueron los propios medios republicanos quienes contribuyeron a encender la mecha del fenómeno Obama. En realidad, buscaban perjudicar a Hillary, de quien desconfiaban, en la creencia de que si propiciaban la victoria de un negro en las primarias, resultaría luego mucho más fácil deshacerse de él en las presidenciales. Todo se les fue de las manos.

La misma situación que con Bill Clinton  se repitió exactamente con Obama. Fue su propio partido, (talón personalizado uno por uno) quien votó en contra de una Seguridad Social para su país. Obama pronto comprendió que el concepto de democracia en América era quizás lo único relativo que podía emanar de los EEUU. Quien no lo asumió de igual grado fue Gabrielle Giffords, que hizo de ciertos mensajes una cruzada casi personal. Giffords insistía en que si Europa disfrutaba de Sanidad gratuita para todos sus habitantes, los ciudadanos de EEUU (la mayor potencia del mundo), también tenían derecho a disfrutar de algo así.

Como siempre, un loco (lo suficientemente cuerdo para actuar en política) decidió llevar a término las "insinuaciones" de la Fox, y volarle la cabeza a quien se estaba erigiendo (según los bendecidos por Dios) en toda una "amenaza comunista" para America. Giffords sabía hablar en público, era elocuente, atractiva y todos la veían como una digna heredera de Obama. Anulada por la Libertad americana pero viva, vuelve ahora a ponerse delante de una cámara. Suerte a Giffords.