15 de diciembre de 2011

Sed o no Sed

La falacia del abaratamiento del despido lleva tiempo proclamándose como la fórmula mágica que promoverá las condiciones para generar empleo. Ello se asegura por activa y por pasiva. Cabe preguntar al presidente de la patronal, Joan Rosell, si en consecuencia, está a favor de establecer la obligación de contratar, a aquellos empresarios que demandan dicha medida para incentivar su actividad. Pero a nadie se le ocurre preguntar algo así. En realidad ni siquiera hace falta, pues todo el mundo sabe que no se va a contratar a nadie y sólo se busca laminar más derechos adquiridos.

Los minicontratos son figuras laborales inicialmente surgidas en Alemania para embarazadas, pensionistas o personas en situación de baja que deseando mantener alguna actividad, se acogían con gusto a dichas relaciones laborales. Generalizando lo excepcional se ha llegado hasta aquí. La respuesta que Rosell se trae de casa ha sido exactamente la siguiente: “Entre 400 € y nada, seguro que un desempleado acepta trabajar por 400 € al mes”. Qué talla la de Rosell. Su lógica es brillante, razonada, convincente. ¿Entre un vaso de agua y el no vaso, qué escoge el etíope de las pirámides?