24 de diciembre de 2011

Fin de la crispación

“Independientemente de las discrepancias, el respeto siempre debe primar en el debate parlamentario. Yo creo que mi intención nunca fue diferente de la suya, defender aquello en lo que creo. Probablemente no coincidiéramos, pero lo único que me queda es desearle todo lo mejor en los aspectos personal y familiar, y también, en todo aquello que se proponga en el futuro, por lo tanto, mucha suerte Señor Zapatero”. Con estas palabras se despide el portavoz del Grupo Popular en el Senado, Pío García Escudero, del anterior presidente del Gobierno. También el nuevo presidente del Congreso, Luis Posadas, sucede cortésmente a José Bono.

Carme Chacón se despide cariñosamente del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez. La catalana manda cuadrar a su ejercito por última vez, al grito de ¡Viva España!  La observa Pedro Morenés, nuevo ministro de Defensa, que tras elogiar la labor de Chacón, y "siguiendo el ejemplo de la Ministra", solicita otro "Viva España" acaso más español.

Luis de Guindos, nuevo ministro de economía, recoge su nueva cartera declarando de su antecesora, Elena Salgado, que “siempre ha estado a la altura de las circunstancias” y que “es justo reconocerle su esfuerzo y dedicación”. No se queda ahí el nuevo ministro, que añade “para mí, su opinión sigue siendo muy importante”.

Fátima Báñez, nueva ministra de empleo, espera trabajar con los sindicatos "en permanente diálogo”, a los que considera "imprescindibles". En el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria despide a su antecesor, Miguel Sebastián, alabando su gestión y calificándolo de “gran economista”, para añadir que confía en "estar a la altura”.

Jorge Fernández Díaz, nuevo ministro de Interior, responde sobre su antecesor, Pérez Rubalcaba, que la lucha contra el terrorismo “se ha llevado de manera ejemplar” y que gracias a ello, “ETA ha sido derrotada”. El Faisán ya se despluma por Navidad. Añade el nuevo ministro que lo que toca ahora es, con el apoyo del partido socialista y del resto de grupos, seguir perseverando para que la banda “deje de existir”.

El nuevo Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, parece haber cambiado también su opinión respecto al Bobo Solemne que, no lo olvidemos, no sólo ha traicionado a los muertos y a las victimas, sino que ha seguido negociando hasta el final con los encapuchados, entregando el País Vasco a ETA.  Rajoy lo despide desde la tribuna del Congreso recalcando que tras ocho años de desencuentros, “usted para mí siempre será el Presidente de España”. Sin duda repugnantes, los nuevos modales.