21 de diciembre de 2012

Los Mayas

Mel Gibson es además de célebre actor y director, un conocido fundamentalista católico. Más allá de su Pasión de Cristo y de su odio confeso a los judíos, Gibson ha dado sobradas muestras de ser también un taimado activista. En 2006, el norteamericano dirige Apocalypto, un entretenido trabajo que esconde acaso una insana intención: demonizar la cultura Maya y redimir el genocidio católico, como expresión civilizadora donde hasta entonces  según la película, sólo existe "barbarie y sangre". Todo en dicha producción resulta falso y es de suponer que Gibson lo sabe bien. En su momento, ningún Mass Media se hizo eco de la indignación y la condena de  reconocidos portavoces de la Cultura Maya respecto a la película. Como si de una entrega de indios y vaqueros se tratase, Occidente recibiría una vez más, su rigurosa dosis de verdad en vena. 

Si hemos de resumir la película en una frase, basta decir que la barbarie Maya (extrayendo corazones ante las pavorosas miradas, aún con vida, de los sacrificados), llega a su fin con los cruzados navíos españoles arribando a orillas de las Indias, llamados a culturizar y civilizar el nuevo mundo. Gibson debió ser muy consciente de que el Sacrificio nunca fue practicado por los Mayas, con lo que perseguiría un doble objetivo: por un lado, instalar un supuesto reconocimiento Maya desde el concepto de Dios creador (Dios ontológico) como dueño del hombre. Por otro, modificar (lo que podemos denominar) la metafísica Maya, otorgándole el concepto judeocristiano de trascendencia (otra vida en el más allá. Se diría que al igual que Domingo de Vico, Gibson participará cinco siglos después, de su particular voto evangelizador para América latina. 

Domingo de Vico, misionero dominico, llega a América con Bartolomé de las Casas en 1516. Realiza misiones evangelizadoras en Cuba, Nicaragua, Méjico o Guatemala, muriendo en 1552. El Popol Vuh o libro sagrado Maya, es un documento indígena encontrado por Fray Francisco Ximénez en Chichicastenango (Guatemala) a principios del XVIII escrito en español y Giché (K’iché). En él no aparece el Dios de Platón o de Aristóteles (como Acto puro y autónomo), sino la admiración hacia lo que podemos denominar dioses positivos, al estilo de los egipcios: el jaguar, el lagarto, etc... (virtudes de la caza, del silencio, de la sutileza...) Domingo de Vico reinterpretará y “traducirá” el Popol Vuh introduciendo las ideas cristianas con las que evangelizará a partir de ahora a los indígenas. Será Dominico Vico quien introduzca el concepto del Dios judeocristiano entre los Mayas (y demás culturas indígenas) y el Sacrificio (de honrar a Dios) en su nombre.

El materialismo Maya: "Hunab Ku", como vibración eterna y universal

Félix Poot Chuc
Anciano Maya

"En América, antes de la conquista, los Mayas no conocíamos [considerábamos] ni siquiera el término “Dios creador”. Si antes de la era piramidal, ustedes nos preguntan sobre su Dios, causa primera de todo lo existente, “creador de la tierra, el agua y el hombre”,  ello lo entendemos como Energía de 5ª dimensión, madre dadora del movimiento y la medida. En los albores de la era piramidal, el Maya da un segundo nombre a esta energía, lo llama Hunab Ku, pero Hunab Ku no es nombre de persona, de Dios personal y creador [proyección antropomórfica de Dios]. Su traducción significa "Fuente dadora de la vibración universal". Si ustedes consideran que nuestra esencia [humana] es el "Hunab Ku", si consideran que la luz que nos ilumina es "Hunab Ku", si consideran que la vida misma, científicamente hablando es vibración, su fuente es Hunab Ku, pero nosotros no lo llamamos “Dios” ni lo adoramos. El Maya al morir, "no va a ninguna parte".

"Hay hombres que acostumbran a decir “cuando muero voy al más allá” pero para el Maya no hay más allá. Todo lo que es materia está aquí y lo que es pensamiento también está aquí. Desde la era cavernaria el hombre continúa buscando a Dios y sigue sin encontrarlo porque no ha comprendido aún, que Dios es creación del mismo hombre. Dios existe por el hombre. Borremos al hombre sobre la faz de la tierra, ¿a quién va a importarle Dios? ¿al elefante, al león, al perro?... Todos esos templos erigidos en nombre de Dios volverán a ser guarida de leones, habitación de changos, nido de las aves... Sobre la representación de Dios, sobre los ídolos, veremos a las aves volar en círculos. Ah! Pero no vaya a aparecer el hombre! Látigo en mano, fuera changos, fuera leones! “ésta es la casa de Dios”. Otra vez da comienzo Dios por el hombre".

"Los sacrificios humanos [a un Dios] que [se dice], se  practicaron en los albores de la conquista, jamás fueron ni imaginados por los Mayas, sino por los españoles y europeos coloniales, que llegan y los introducen “en los libros indígenas”, incorporándolos en ofrenda a Dios, reinterpretándolos e impartiendo la nueva educación que sucede al genocidio. El Maya no tiene sentido de la trascendencia. El concepto de muerte, [trascendente] como algo que nos lleva al cielo o al infierno, nos lo inculcan ustedes. Para nosotros dicho concepto, supone entrar en un estado de concentración atómica, eterna y final. Todos nosotros estamos hechos de átomos. Lo que ustedes llaman espíritu, es para nosotros energía atómica". [materia].