3 de febrero de 2012

Milagros

"El testimonio que pueden ofrecer los hombres para probar que han recibido una llamada de Dios no puede ser otro  que hacer milagros, o proclamar una profecía, o crear una extraordinaria felicidad. Lo mismo que en los asuntos naturales los hombres cabales y con juicio piden señales y pruebas, también en los sobrenaturales, el hombre requiere señales irracionales o sobrenaturales. Son los milagros"

  • Tomas Hobbes / Leviatán

"En toda religión, por sublime que sea la definición verbal que dan de su divinidad, muchos de sus fieles (quizá la mayor parte), buscarán el favor divino, no por medio de la virtud o de la conducta moral (que sería lo único aceptable para un ser perfecto), sino por prácticas frívolas, por medio de celos inmoderados, éxtasis arrebatadores o creencias en opiniones absurdas y misteriosas. Un milagro es la violación de las leyes de la naturaleza, y como estas leyes han sido establecidas por una experiencia firme y demostrable, la prueba en contrario de un milagro ha de resultar tan convincente como cualquier argumento derivado de la experiencia. Debe darse una experiencia uniforme, plena, demostrable, respecto al hecho milagroso. De lo contrario no merece recibir ese apelativo.

Pero nunca en la historia del hombre se ha producido un milagro atestiguado por un número suficiente de hombres que tuvieran un sentido común, una educación y un conocimiento tan incuestionables que garantizasen que no hubo ninguna equivocación por su parte; con una integridad tan indudable como para estar fuera de cualquier sospecha de intentar engañar a los demás; con tal crédito y reputación a los ojos de los hombres, que tuvieran mucho que perder en caso de ser acusados de falsedad. Y que estuviesen afirmando hechos ocurridos tan públicamente y en una parte tan conocida del mundo como para hacer inevitable el descubrimiento de su falsedad. Todas esas circunstancias son necesarias para darnos una seguridad total sobre el testimonio de los hombres. 

Las ventajas de arraigar una impostura entre gente ignorante son tantas que, aunque el engaño fuese demasiado burdo como para  imponerse sobre la mayoría de ellos, tiene muchas más posibilidades de tener éxito siempre en contextos remotos y confusos (como así ocurre) que en una ciudad conocida por sus artes y sus conocimientos"

  • De los milagros / David Hume