12 de abril de 2012

En el combate por la historia

Llega a las librerías el "Contradiccionario" sobre la República, la Guerra Civil y el franquismo. La alineación de 34 prestigiosos historiadores (desde Paul Preston a Julián Casanova) coordinada por Ángel Viñas, replica al diccionario neofranquista de la RAH.

ERNEST ALÓS. 11/04/2012
BARCELONA

El editor Gonzalo Pontón propuso al catedrático Ángel Viñas dirigir un Contradiccionario que le sacase los colores al Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia (RAH), una consagración pagada con dinero público del discurso histórico neofranquista. El proyecto ha acabado por embarcar a 34 historiadores de primera línea, convirtiéndose en algo más amplio: una réplica del Diccionario en que al dictador se le diga "dictador" y a la revuelta militar no se la consagre como "cruzada". El propósito de la obra es tanto didáctico como ideológico. «Hemos intentado llevar al público los resultados de la investigación histórica que se hace en las universidades de forma asequible, comprensible por el lector medio. Con artículos claros, de 15 a 20 páginas cada uno», explica Viñas, catedrático emérito de la Universidad Complutense. "En el combate por la historia" (973 páginas, 45 artículos temáticos, 12 reseñas biográficas), armado en un tiempo récord, llega hoy a las librerías.

Contradiccionario 

El lema inicial del proyecto no aparece en el título, solo en una faja promocional: Contradiccionario. «El título final sirve para ilustrar el propósito: invitar a historiadores profesionales, especialistas en temas de los que escriben, y tener en cuenta los resultados de la investigación historiográfica, algo que por supuesto jamás ha hecho la RAH. La imagen política e ideológica que se desprende de las biografías de algunos personajes en su diccionario está en las antípodas de lo que los historiadores profesionales han escrito en los últimos casi 40 años», plantea Viñas. Así, precisa, el libro ha acabado no siendo un panfleto contra la academia sino una obra a favor de la historia académica. 

Historieta neofranquista

Pero tanto o más que contra la RAH, esta obra colectiva replica a los historiadores revisionistas, en sus dos facetas, los neofranquistas o los equidistantes. Según Viñas, «hay una subliteratura neofranquista hecha por cantamañanas que recicla los argumentos con los que el franquismo intentó autojustificarse, algo de lo que tuvo necesidad desde el primer día, porque tenía que justificar un levantamiento militar en el nivel jurídico, ideológico y teológico». La tesis de que los dos bandos estuvieron emparejados en salvajadas, en vulneraciones de la legalidad y en dependencia de poderes internacionales también cunde, sin ser especialmente atribuible al franquismo recalentado. «Esta tesis tiene fecha: nació en la transición, tiene una explicación política y cultural, pero no es cierta, y se construyó en unos años en que no se habían investigado aún las dimensiones reales de la represión franquista; estábamos en otras cosas y aún no se habían abierto los archivos ni había empezado el tema de las exhumaciones, que dio un acelerón tremendo a la cuestión», explica Viñas.

Contra los mitos

¿Cuáles son los mitos que algunos autores siguen escribiendo en sus panfletos? Pues, en una enumeración no exhaustiva, la ilegitimidad de origen de la República, la de la victoria electoral del Frente Popular, el desorden público de la primavera del 36, que una conspiración comunista preparaba la revolución, que el Alzamiento fue un movimiento espontáneo como el de 1808, que la guerra civil era inevitable, que esta fue una cruzada religiosa, que la represión franquista fue una respuesta al terror rojo, el robo del oro de Moscú, la falsedad del bombardeo de Gernika... «La literatura justificativa es muy simple -opina Viñas-. Nos levantamos contra el comunismo, por la desintegración de España, para restaurar el orden público, cuando la mayor parte de las víctimas antes de la rebelión se ha demostrado, por cierto, que fueron de izquierdas. Los más listos añaden que contra la catástrofe que iba a provocar el partido socialista, porque la historiografía neofranquista tiene un alto carácter presentista, es un arma en la lucha política del presente». Su contenido es comprensible. Otra cosa es por qué ha pervivido, consiga difundirse con facilidad y a veces incluso imponerse, tantos años después del final del franquismo. Algo en lo que los autores ven un grave fracaso de la educación durante la democracia. «Estamos francamente en la cola de Europa Occidental a la hora de enfrentarnos críticamente a nuestro pasado en la escuela», lamenta Viñas.

Fuente: elperiodico.com