2 de abril de 2012

La pena "Capital"

En 1764 el milanés Cesare Beccaria escribe un breve tratado penal y filosófico titulado “De los delitos y las penas”. Con él nace una nueva concepción de la ley y del hombre. La nueva ilustración se abre paso y los enciclopedistas quedan encandilados ante los fundamentos del italiano. Hasta ahora, la Justicia ha descansado en parámetros bíblicos: la ira y la venganza legitimadas por la ley del talión. Pero Beccaria ofrece una nueva herramienta: la reinserción como alternativa a la pena de muerte. Las ideas del italiano persuaden a una sociedad que busca revestirse de humanidad y su obra es aún hoy, manual imprescindible para todo estudiante de derecho. Beccaria es consciente de que los delincuentes son en efecto, víctimas de su tiempo, desdichados que nunca tuvieron una oportunidad y buscan llevarse un trozo de pan a la boca. A partir de ahora los códigos penales de las sociedades ilustradas descansarán en torno a las ideas de reinserción.

El italiano quedaría satisfecho al comprobar cómo perduran hoy día sus nobles propósitos. En realidad, los "delincuentes a reinsertar" en la actualidad nada tienen que ver con el mensaje legado por Beccaria.  Usurpado el poder político nunca pierden. Sin reglas en el nuevo casino global, ni siquiera hace falta proceder a su rehabilitación; se indultan solos. En nuestros días, los acreedores a nuestras vidas, almas y haciendas son a la vez, los garantes de nuestra libertad y seguridad. Por supuesto toda norma conlleva dolorosas excepciones: el hombre de hoy aplica la pena capital a quienes verdaderamente ponen en riesgo nuestro sistema de valores y nuestra civilización; hablamos por supuesto, de negros, marginales, indigentes y todo tipo de desventurados a los que se refería Beccaria. 

"Revisando a Beccaria" (28.04.11) Actualizado y revisado