24 de julio de 2012

El BCE y el Tratado de Lisboa

El "proyecto constitucional europeo" neoliberal fracasa tras varios referendums fallidos, entre ellos, los de Francia, Irlanda y Holanda. Al no poder consumar la nueva Carta europea, los distintos gobiernos de la zona euro deciden, en contra de la soberanía popular a la que se deben, saltarse la obligación de someterla a plebiscito en cada Estado-miembro y firman por su cuenta el Tratado de Lisboa. En virtud del mismo, se establece que no será el BCE, sino la Banca privada, la encargada de financiar a sus países miembros. El papel del BCE se limitará a "emitir papel" según el interés privado; en otras palabras, no podrá comprar Deuda pública, con la que regular al Mercado. El sueño europeo, se traduce así en un nuevo Ente en manos privadas: una exigencia de los banqueros alemanes, sustentados por el resto de grandes banqueros privados, que a partir de ahora contemplan todo un mercado diseñado para ellos. No será una Europa que busque la prosperidad de sus Estados(por tanto de sus sociedades), sino la rentabilidad de la iniciativa financiera privada.

A partir de ahora,  la Banca privada (no ningún Banco Público Europeo), se hará con el dinero emitido por el BCE (convertido en lobby y disfraz de la banca privada alemana), a un interés entre el 0% y el 1%, para luego prestarlo a un precio cinco o seis veces superior, a los "países-socios" de su entorno mediante la adquisición de deuda soberana (la llamada compra de Deuda Pública).  Desde entonces, la denominada crisis financiera (todo el dinero desaparecido mediante la burbuja financiera global) se vuelve a nutrir en buena medida, a costa del Bienestar y el endeudamiento de los Estados escogidos para su sacrificio. Es la supuesta devolución de esa Deuda pública -que apenas cubre los intereses de la misma-, la que mitiga el agujero negro de la globalización financiera.

Mientras América Latina ha logrado zafarse de la vampirización 
de la Deuda, Europa mediterranea ha pasado a ocupar su lugar

El llamado Capitalismo de Casino no es otra cosa que jugar en la ruleta financiera global, para ganar siempre. Desaparece el "riesgo y ventura" del capitalismo, para dar paso a una nueva dictadura financiera global. "Beneficios para una minoría, mientras las perdidas se giran a los pueblos". La recapitalización de la Banca privada lleva tiempo realizándose a costa de los países pobres europeos: Irlanda, Portugal, Grecia, y ahora España sustituyen la política de vampirización aplicadas por el FMI en America Latina y el resto del Tercer Mundo. Se suscriben nuevos préstamos para hacer frente a una Deuda cuya cancelación sólo puede realizarse a costa del desmantelamiento social de los países. Por un lado, la Banca privada rentabiliza sus intereses, respecto a los "Pigs/Estados" que propician su enriquecimiento, puesto que los países ricos no pagan interés alguno por obtener dinero. Por otro, el sistema de endeudamiento (buscando la asfixia país por país), conforma a su vez el instrumento de una siniestra coartada deseada por los grandes Fondos de Inversión respecto a la privatización de todo el Bienestar Europeo Mediterráneo. El pago imposible de lo debido, ya sólo puede realizarse sacrificando los activos sociales de los Estados. Sin recortes que redibujen la protección social de cada víctima/país, no se continuará con una financiación, que apenas sirve para seguir incrementando la deuda de las víctimas. La válvula de oxigeno se cierra si no se hipoteca antes, todo activo, toda conquista en derechos. Es el golpe de Estado global al Bienestar.