27 de julio de 2012

Rato: el chiringuito Bankia

"Yo tengo un chiringuito a orillas de la playa / lo tengo muy bonito y espero que tú vayas...". Sería el detallado resumen técnico que puede hacerse de la comparecencia de Rodrigo Rato en el Congreso de los diputados. No hace falta saber de economía, para descifrar las claves de su argumentario: "así son las cosas; así es como funciona nuestro sistema jurídico" concluye en alguna de sus intervenciones sin ni siquiera mostrarse a la defensiva. Chicuelinas, gaoneras, estatuarios... A Rato siempre se le ha visto un tío con clase. No es, además, de los que pondría un Dalí o un Picasso en el baño para contemplarlo mientras se sienta en la taza del water. Eso lo hace un tipo que no lee, un palurdo. Rato en cambio, siempre estuvo dispuesto a forrarse en legal fraude de ley. Sabe que lo importante de una democracia seria son las leyes hechas para delinquir decentemente.

Para terminar la faena, Rato concluye respecto a alguna de las cuitas sobre la que es interpelado: “es una ley, aprobada por ustedes”. Orejas, rabo, vuelta al ruedo, y un par de chatis esperando al matador en el hotel. ¿Cómo es posible que habiéndolo hecho todo el mundo tan bien, sea la situación tan horrorosa?  le preguntan en última réplica sus señorías. A Rato le falta tiempo para volver a salir a escena y marcarse un último  bis: “Lo siento mucho / la Banca es así... / no la he inventado yo...”. Espantoso el ridículo. De la clase política por supuesto.