27 de octubre de 2012

Gen idealista / Gen materialista

"Es Platón, quien mediando entre la filosofía del devenir de Heráclito y la filosofía del ser de Parménides, introdujo en la historia espiritual de Occidente esa gravísima división dualista de la realidad con que tan a menudo hemos topado: la separación entre el mundo sensible, falso, malo, escindido, del devenir (en el sentido de Heráclito) y el mundo inteligible, verdadero, bueno y uno del ser (en el sentido de Parménides), en una palabra: la metafísica. En cuanto a la comprensión de Dios, esto comporta una drástica separación: entre el divino mundo de las ideas, que culmina en la suprema idea del Bien, y el aparente mundo de los sentidos, que está hecho de materia, de la materia mala.

Aristóteles, luego, logra apear del cielo las ideas divinas y supramundanas de Platón e incrustarlas en las cosas de este mundo. Pero lo único que consigue con ello es hacer más infranqueable la distancia entre el mundo y su primer principio. Dios y el mundo viven desde la eternidad, prescindiendo del empujón divino para poner en movimiento al mundo, el uno junto al otro. Dios sólo se piensa a sí mismo: es el pensamiento del pensamiento. El mundo no conoce a este Dios, ni le ama: Dios no ejerce acción causal alguna, ni providencia, ni ordenación o legislación moral. Lo cual obedece a que Aristóteles cree tener que atribuir a su Dios un carácter ab-soluto y una independencia que no admiten ninguna relación real, ninguna referencia real a otro. Pues para este ser divino puro (acto puro) cualquier relación verdadera con el mundo significaría una imperfección (potentia)".

  • ¿Existe Dios? Hans Küng.