17 de octubre de 2012

Versos satánicos

El concepto de Dios, o "Dios" como cuestión para el hombre, se entiende por regla general, en tanto "Dios creador", razón de todas las cosas. Dios eterno y omnisciente. Paralelamente a este Dios creador de todo lo existente, se encuentran los dioses positivos: Horus, Osiris, Atenea, Apolo, Artemisa, hasta llegar a la última divinidad invocada hoy día por cualquier chamán. Es decir, frente al Dios "razón de Ser" del hombreaquellos otros dioses que podemos denominar más "inmediatos", dioses de la naturaleza o de los atributos de los hombres. En la cosmovisión judeo-cristiana, santos, ángeles o arcángeles, heredarán las "virtudes" de los dioses positivos. Del Dios del mar, del viento, la sabiduría, la guerra, la caza o la fecundidad, se pasará en nuestros días al Santo de la rentabilidad en los negocios, o al protector de los accidentes de tráfico en carretera.

Frente al politeismo cristiano (Padre, Hijo y Espíritu Santo), Judaismo e Islám reconocerán a Jesús de Nazaret como Profeta propio, pero no como Dios en cuanto "hijo de Dios".  Tanto Javhé como Alá, se proclaman para unos y otros como Dios único. Pero antes de que Alá inspirase a Mahoma, la tradición pagana precoránica gozó también de sus dioses positivos. Los versos satánicos tomaron su nombre de dos versículos retirados del Corán por el Profeta. Dichos versos fueron inspirados por el diablo, disfrazado de San Gabriel, (el ángel que en la tradición islámica sirve de intermediario entre Ala y Mahoma, en los dictados que inspiran el texto sagrado). De acuerdo con parte de la doctrina, estos dos versos formaron parte original del contenido legítimo del Corán durante un tiempo.

Se dice que Mahoma, a través de los dictados sagrados del ángel Gabriel, realizó la inclusión en el texto de tres deidades paganas femeninas, que de este modo pasaban a ser consideradas hijas de Dios. Gracias a Alá (22 51/52 y ss), Mahoma enseguida comprende que Al-Lat, Al-Uzza y Manat, las más importantes de las diosas paganas, no debían ser aceptadas en la nueva ordenación islámica como deidades, lo que derivaría en un inevitable politeismo. De manera casi inmediata, rechazará tal compromiso, 53 19/21, que encontraba su origen en el fuerte peso de la tradición precoránica.

Corán: relaciones con los politeistas: 53 (19-25)
(entre corchetes los dos versos satánicos que fueron abrogados)

19. ¿Habéis visto a Lat, a Uzza y
20.  a Mana, la otra tercera?
21 [- (las tres) son aves de alto vuelo / su intercesión es bienvenida y esperada]
21. ¿(entonces) para nosotros los varones y para Él las hembras?
22. Esto sería entonces un reparto injusto.
23. Eso no son sino nombres que habéis  puesto, vosotros y vuestros padres. Dios no hizo descender poder ninguno en ellas. Siguieron la conjetura (de las gentes) y lo que sus almas deseaban, mientras que procedente de su Señor, ya les había sido entregada la dirección.
24.¿Obtendrá entonces el hombre lo que desea?

25. A Dios pertenece la otra vida y ésta primera.

Es así como el ángel negó haber dictado esos dos versos y el Profeta se retractó públicamente. Con cierto sarcasmo, -¿para nosotros los varones y para Dios las hembras?- se abrogarán los dos versos, sustituyéndolos por la nueva redacción posterior: 21/25). Tras la corrección, a los dos versos eliminados, se les atribuyó la calidad de satánicos.



Lat, Uzza, Manat*
Lat: Divinidad solar que tenía su santuario en Taif y era la diosa tutelar de los taqif. Los peregrinos acudían a darle las gracias por los viajes que realizaban sin contrariedad y se afeitaban los cabellos en su santuario.
Uzza: Diosa tutelar de los coraix. Su santuario se encontraba en Al-Hurad, en el camino de La Meca al Iraq. La diosa residía en un árbol sagrado y se sacrificaban camellos en su honor. Según un hadiz, Mahoma en su juventud, había ofrecido a esta diosa una oveja blanca. Uzza tenía una capilla en la Kaaba.
Manat: Era la diosa del destino que se suponía representada en una gran piedra negra. Su santuario estaba en Qudayd, a orillas del mar, entre La Meca y Medina. También se la adoraba en la Kaaba. Estos dos versículos fueron revelados para abrogar el que Satanás había sugerido en día antes al profeta Mahoma (22, 51/52).
*- nota a pie de página del Corán; traducción de Juan Vernet, catedrático de Lengua Árabe de la Universidad de Barcelona.