22 de noviembre de 2012

Terrorismo financiero

(Navarro-Torres López)

¿Vivimos hoy en democracia? En una democracia quien decide es la ciudadanía. Esto ha dejado de ocurrir. El ciudadano ha dejado de ser soberano, sometido a las exigencias de los poderes económicos. El diseño del Euro se realizó a medida del interés financiero, comenzando por un Banco Central Europeo sin atribuciones. Un banco central lo que hace es proteger al Estado frente a la especulación de los mercados financieros; es decir, imprime dinero y compra deuda pública. Quién determina los intereses de la deuda pública de un Estado es un banco central; nunca los mercados financieros. El BCE sí imprime dinero, pero no compra deuda pública de sus Estados; no adquiere bonos públicos de España, sino que presta a la banca privada para que ésta a su vez, compre la deuda publica de dichos Estados a intereses elevadísimos. Europa se dibujó desde el comienzo como un gran negocio. Si España en lugar de tener que depender de la Banca Privada, que le compra su deuda pública a intereses entre el 6%  y 7%, tuviera un Banco Central Europeo que actuase como tal y le ofreciera el dinero en las mismas condiciones en que lo ofrece a la Banca Privada, la deuda pública española, en lugar de situarse (a día de hoy) en el 90% (del PIB) seria únicamente del 14%.

¿Cómo es que el BCE discrimina a sus propios Estados en favor de la banca privada? Sencillamente porque  el BCE nunca ha sido tal. No es sino un lobby de la banca alemana que busca en la Europa periférica, la máxima rentabilidad de su producto. Así se diseñó a exigencia de un Bundesbank que impuso sus condiciones: la desaparición del Marco debía llevar implícita la gobernanza y la administración de la nueva moneda futura. En otras palabras, que el BCE no gozara de las atribuciones que deben caracterizarle, dejando a los Estados expuestos al capital (principalmente alemán), a la banca privada de cada país, y a  la especulación. El diseño (neoliberal) de Europa nunca respondió a interés popular, social o ciudadano. La Europa social y de los pueblos ha quedado a merced del capital financiero, que a su vez se ha apropiado del poder político. La ciudadanía ha de movilizarse y recuperar la soberanía secuestrada.

  • "Los amos del mundo" / Vicenç Navarro y Juan Torres López