7 de marzo de 2013

El humanismo pierde a Chávez

En 1989 un 75% de los venezolanos vive en niveles de pobreza según indicadores de NU. En febrero de aquel año y de manera espontánea, el centro de Caracas amanece ocupado por miles de personas buscando cualquier cosa que llevarse a la boca, o de la que poder apropiarse. Ese día Hugo Chávez, comandante paracaidista de las fuerzas armadas, guarda cama por prescripción médica afectado de rubéola, pero hace tiempo que se muestra crítico con las recetas neoliberales que asfixian al país desde que éstas se instaurarán en 1958, en el denominado Pacto de Punto Fijo. Aquel mes de febrero de 1989, el ejercito recibe la orden del presidente Carlos Andrés Pérez de reprimir a tiros las protestas, bajo la consigna "Disparen primero, averigüen después". Durante 48 horas, unas 3.000 personas serán acribilladas arbitrariamente por los militares, hasta hacer desaparecer a la población bajo la alfombra. El gobierno sólo reconocerá una cifra oficial de 300 muertos. (1)

Pero Hugo Chávez no es un militar más; lleva años formándose y accediendo a la lectura. En 1992 se ha ganado la admiración de los cuadros de mando, si bien no todos tienen el coraje de seguirle. Paradójicamente, su golpe de Estado fallido, lejos de costarle la vida, marca el comienzo de las Revoluciones democráticas en Latino América. Andrés Pérez, consciente de lo que Chávez representa para la sociedad, no se atreve a procesarlo y éste pasa dos años en prisión a la espera de un juicio que no se celebrará, adquiriendo talla de héroe. Su liberación será exigida por clamor popular. 

Andrés Perez, tras garantizar durante ocho años la gestión del petroleo venezolano a las transnacionales, huirá a EEUU antes de ser juzgado por corrupción, malversación de fondos públicos y fraude a la nación. El nuevo gobierno moderado que lo sucede termina por acceder a la liberación de Chávez, que finalmente se presenta a las elecciones de 1998 sin un sólo canal de prensa o televisión que lo respalde y bajo recurrentes difamaciones que perduraron hasta su muerte. Elección tras elección, Chávez arrasará en las urnas, para desesperación de una oposición financiada a fondo perdido por el capital global. Comenzaba una revolución sustentada por las urnas que ha arrastrado al resto de la región hacia un desarrollo sin precedentes. Con todo, Venezuela arrastra atávicas carencias históricas y el permanente sabotaje de una oposición que sólo en el papel de gobierno admite la democracia.

Dos semanas antes de morir Hugo Chávez era muy probablemente consciente de estar escribiendo su última entrada en twitter: "Viviremos y venceremos"


1-. Hugo Chávez, mi primera vida / Ignacio Ramonet
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