16 de abril de 2013

El principio monárquico en España

"Cuando éramos nómadas, Dios era nuestro pastor...
cuando siervos y nobles, Dios es nuestro rey".
Gustavo Bueno / El Animal Divino.

España como Imperio Católico

El problema de España es un problema filosófico en cuanto que es un problema religioso. El secular déficit histórico y político de España responde a su concepción como imperio católico (entre reinos), antes que como nación. España se configurará en respuesta a una realidad o necesidad imperial católica. Cuando algunas voces consideran el enlace de los Reyes Católicos como el factor que determina la gestación de "España", lo que en realidad señalan es la definición de la Causa que ha vertebrado su realidad histórica: la consolidación de la anhelada hegemonía católica, en aquel entonces frente al depuesto reino nazarí de Granada. Hegemonía que es tutelada a partir de los RR.CC por una nueva institución de carácter transnacional entre Castilla y Aragón, la Santa Inquisición.

España no cobra carta de naturaleza hasta tres siglos después en 1812. Las Españas son por ahora un imperio católico de reinos cristianos, que persiguen su consolidación y posterior expansión, frente al islam o las inexploradas Indias "sin Dios". Isabel y Fernando son "Reyes Católicos" mientras sus reinos conservan su propia soberanía, que sin embargo sí queda sometida a la Inquisición como órgano supremo de jurisdicción pancatólica, y por tanto en esos tiempos, también política.

En adelante, la monarquía encarnará la lucha católica contra el turco o los protestantes. Lo mismo ocurre en la mal llamada Guerra de Independencia contra el anticristo francés, que no es sino la resistencia absolutista y teocrática peninsular contra el nacimiento del nuevo Estado liberal, hereje y ateo. Cuando en España se habla de las tres guerras carlistas que están por llegar contra el liberalismo, así como su consecuencia final, la Guerra Civil española, es esencial comprender que lo que se está dirimiendo es la desvirtuación de la esencia fundamental de España, su religión. Son cruzadas auspiciadas por el tradicionalismo y la Iglesia católica contra cualquier atisbo emergente contra lo viejo.

El sentido patrimonial del Estado

Califato, Reconquista, Siglo de Oro, Anticristo francés, Carlismo y Franquismo (por la gracia de Dios que reinstaura la monarquía). En ausencia de Revolución en común que la vertebre, la esencia sine qua non sobre la que se forja la idea de "España" no será otra que la religión, y con ella, una comprehensión religiosa (idealista) de sus asuntos temporales. Mientras  en Europa, la reforma protestante, la Ilustración y las Revoluciones instauraron paulatinamente nuevos contratos sociales (monárquicos o republicanos) que definieron una determinada manera de entender la política, los herederos estamentales de España no encontraron nunca impedimento alguno para seguir respondiendo de sus actos, sólo ante Dios.