27 de abril de 2013

Los "no derechos"... de los nacidos

"Mujer... cada vez que respiras, pecas"
Silas / El código Da Vinci

El gobierno prepara un proyecto de ley acorde a las exigencias de su iglesia católica para derogar la actual normativa sobre interrupción del embarazo. La ley en vigor es la que ampara hoy a las adúlteras de toda Europa: francesas, inglesas, alemanas, suecas, noruegas, danesas o portuguesas. Hasta las italianas, vecinas vaticanas, disponen de una ley de plazos en toda regla mediante la que decidir libremente su derecho a la maternidad. Pero es sabido que el absolutismo nunca perdió una guerra en la península y no resulta muy difícil presumir que una mujer embarazada que toma la decisión de abortar, sin duda carece de un compromiso apostólico serio y como Dios manda. 

Y es que el mérito de algunos está en proclamar la plenitud de los seres humanos en el cielo, para la vida futura, no para la vida presente y real, no sobre la tierra. El futuro de una mujer que precisa abortar, su salud física y psíquica, o que el feto venga con graves malformaciones es algo que les trae sin cuidado. El derecho a la vida digna de los ya nacidos, nunca les ha importado. 

Lo sustancial de un embarazo no deseado ha de ser pues, obligar a  su angustiada madre a gestarlo durante nueve meses para escupirlo contra su voluntad y así poder privar a la tan deseada criatura de educación, sanidad, becas, trabajo o vivienda, y si es preciso, tacharlo de nazi o filoetarra en cuanto crezca. Lo que en realidad les pone es ir hipotecando vidas ajenas para desahuciarlas después. No se cansan de amar.