2 de abril de 2013

Políticos en diferido (el bipartidismo neoliberal)

El hermoso proyecto europeo avanza con paso firme pese a las hordas populistas que lo mancillan. Van Rompuy, Dragui, Merkel, llegan a Grecia, a España, a Portugal, a Italia, a Chipre... En  un par de horas, a puerta cerrada y sin admitir preguntas, declaran al aborigen de turno lo impresionados que se sienten de los "esfuerzos mediterráneos" antes de que una aversión africana se apodere de ellos, de que la repulsiva atmósfera que respiran los precipite en un irresistible arrebato de asfixia, hacia el vuelo de vuelta que los saque de ahí.

En 2012 los suicidios a la griega se instalaron por fin en la península. El país aguarda expectante las nuevas tendencias capitalistas para la nueva temporada. En navidad, más de 400.000 familias españolas habían sido ya arrojadas al río con una envidiable media de 550 desahucios al día. Las fuerzas de orden público no dan abasto con tanto nuevo homeless, y es que en un mundo al revés, el problema no son los desahucios sino los desahuciados que protestan. Quién sabe si lo que se espera de un buen español, si aún conserva algo de vergüenza y amor por su patria, es que salte por la ventana la víspera y a ser posible, de madrugada.




Los méritos de nuestros héroes políticos corren ahora riesgo de ser abortados por culpa de un ciudadano marroquí. Mohamed Aziz ha logrado arrancar de la justicia europea, la conclusión de que las leyes hechas por nuestros representantes, aquellos a quienes votamos, son injustas y abusivas. Parecía que gracias a un hijo del islam, muchos españoles iban a ver aparentemente paralizados sus desahucios. De momento nada que ver; nuestros cristianos dirigentes siguen mirando hacia otro lado entre tanta kale borroka y tanto filoetarra. 

El pasado 15 de noviembre de 2012, día siguiente a la Huelga General, el diario El País aleccionaba a sus lectores, entregando su ilustre sección de opinión neoliberal a un banquero, Emilio Botín. "No hay Plan B" titulaba el chairman a toda página su ejercicio de onanismo. Más que una opinión, era un dictamen vinculante dirigido al súbdito ibérico. Es sabido que en la senda de nuestra libertad, sólo hay un único modo de entender esta crisis y de salir adelante. 

La ciudadanía responsable, la sensata, la cabal, aquella que huye de populismos, no puede pues sino felicitarse por coincidir en criterio e intereses con Emilio Botín o con cualquiera que tenga un banco. Nuestros representantes, el BCE, el Eurogrupo, la Troika y todo aquel que se tome por un verdadero demócrata, tiene muy claro que éste es el camino a seguir. Estamos en buenas manos.