10 de mayo de 2013

Las ratas

La "Ley Vieja" es la ley natural, la imposición feudal del clero y la nobleza sangrando al vulgo, la ley del Antiguo Régimen en definitiva. A partir de los códigos napoleónicos, de los derechos y deberes ciudadanos, surge también la reacción de los herederos estamentales que no desean su encaje en los nuevos Estados. Los nuevos marcos reguladores suponen una continua amenaza a sus privilegios, a su histórica hegemonía. Pasados dos siglos, los actuales enemigos del Estado ya no se esconden; arremeten contra dos de los pilares fundamentales de éste insistiendo en que tanto la Educación como la Sanidad deben tender a la excelencia

Hablar hoy de una "excelencia de la Salud" es prestarse una vez más a un ideal, huir de lo tangible, de la concreta realidad sometida al análisis, para trasladarse a la eterna nebulosa de un misterio que nadie entiende, a una bruma argumental que atenúe la indecencia del hombre-lobo de Hobbes. Un pueblo sumiso y sin educar no comprende que "excelente" ha sido la Educación y la Sanidad que ha disfrutado hasta ahora y cuyos hijos y nietos ya no tendrán.




¿Son la Educación y la Salud, derechos integrales del ser humano o servicios a contratar por quien se lo pueda permitir? La peste negra del neoliberalismo ha llegado para quedarse. Se trata de apropiarse de la esencia misma del hombre, de su humanidad. Sin educación ni dignidad, ya no habrá conciencia sino repliegue y resignación. Las ratas, siempre astutas y a cobijo, ya se dejan ver en su total dimensión. Nadie las barre porque en el nuevo estercolero global parece no haber antídoto (financiero) a sus mordiscos. Insaciables lo devoran todo. Resignarse supone la desaparición del Estado social. La victoria del neofeudalismo. La vuelta al viejo orden.