1 de junio de 2013

La supuesta "resistencia contra los franceses"

Se cumplen 200 años de la retirada francesa de la península, pero lejos de la creencia popular difundida en España, Napoleón nunca quiso convertir la península en "provincia" de un imperio radicado en París, sino implantar por toda Europa, los principios de la Revoluciónsupresión del feudalismo, Ilustración, derechos y deberes del individuo, tolerancia religiosa, desamortización, etc.

El gen de las dos Españas

Los absolutistas se apropiarán de la causa nacionalista: una supuesta reacción "revolucionaria" dirigida por las clases dominantes, [la España reaccionaria], que busca el mantenimiento de sus privilegios, ahora amenazados. Derrotado Napoleón en Waterloo, Fernando VII encontrará en la Santa Alianza y la Francia reaccionaria, el apoyo que necesita, porque España, tras el golpe de Estado del Borbón anulando La Pepa, ha regresado en 1920 al liberalismo gracias al pronunciamiento de Rafael del Riego, que logra restaurar los valores de Cádiz.

De manera que en abril de 1823 los "Cien Mil Hijos de San Luis" cruzan de nuevo los Pirineos al mando del Duque de Angulema, heredero a la corona de Francia e hijo de Carlos X, llamado a suceder a Luis XVIII. El duque es nombrado por los absolutistas españoles, generalísimo del ejército español. Más de 100.000 franceses vuelven a entrar en la península, reforzados por los absolutistas españoles que a la vez habían formando el "Ejercito de la Fe" y combaten desde hace meses la España liberal.

Nueva invasión francesa

La misma España que en 1814 había "derrotado a los franceses", [franceses revolucionarios] festejado con alborozo su expulsión y sigue recordando en cada parroquia el coraje cristiano y patriótico que ha rechazado al hereje, acata ahora en silencio, nueve años después, la nueva invasión francesa que se desarrolla sin la más mínima oposición. La razón es obvia: las redes clericales que movilizan al pueblo en 1808 no quieren hacerlo en 1823. La reacción espontánea del pueblo español y su motivación patriótica por la independencia, no fueron sino fruto de la Iglesia. Los curas que antes apelaban a la guerra contra Satanás, indican ahora en cada pueblo, en cada parroquia, en cada misa, la bienvenida y el sometimiento a las nuevas tropas francesas. (1)

El gobierno español, aún liberal, acaba huyendo de Madrid llevándose al rey. La intención es repetir la misma situación que se produjo diez años antes: retroceder hasta Andalucía y llegar al istmo de Cádiz, convirtiendo la ciudad en una plaza inexpugnable. Cádiz será de nuevo bombardeada por los franceses, pero una vez más, la plaza no se conquista. Finalmente se llega a un pacto por el que Fernando VII será liberado si promete defender los derechos que todos los españoles han adquirido mediante la Constitución de 1812. El rey así lo jura y la ciudad se rinde, pero tras tomarla los franceses, Fernando se proclama de nuevo rey absoluto y ordena la abolición de todos los derechos napoleónicos adquiridos por los españoles durante los tres últimos años. España volverá a las cadenas mientras Fernando mantendrá al país ocupado por los franceses [esta vez, tropas al servicio del absolutismo], custodiando su reinado hasta 1828 y aplastando a los españoles liberales.

(1) Álvarez Junco / Mater Dolorosa