2 de septiembre de 2013

El patriotismo, en la carcasa

Es sabido que el concepto de Patria es uno de los mas utilizados para hacer descansar en él, las particulares aspiraciones de ciertos sectores sociales. En los archivos de Bárcenas no se hallaban nobles valores, supuestas virtudes ibéricas, solemnes compromisos con la nación o grandeza alguna. Lo que allí figuraba era la verdadera fisonomía del patriotismo español. Su momento de verdad. Los archivos de Bárcenas contenían lo que queda cuando se despoja al impostor de su liturgia, de su disfraz, de la recurrente ilusión argumental que lo reviste y lo sustenta. Ni rastro ha quedado de tanta virtud.

Para colaborar con la justicia, para que se sepa toda la verdad, para que todos vean que no hay nada que esconder y que ellos son los primeros interesados en aclararlo todo, los custodios de España no se han conformado con un formateo al uso. Por si las moscas han destartalado los PCs, accediendo al disco duro para rayarlo con ensañamiento. Les ha faltado el martillo. En tanto sólo la alta dirección del partido podía tener acceso a dicha documentación, no estaría de más saber quiénes de entre nuestros honorables portavoces y dirigentes, punzón en mano, corrieron desatados a destruir las pruebas que los delataban, al grito de “pasádmelo a mi también!”. 

Para el juez Ruz esa era la prueba sustancial donde dirimir las respectivas responsabilidades. Por eso el pueblo español ha visto pasar la primavera y el verano, sin requerimiento judicial alguno sobre dichos ordenadores. ¿Será por eso que a algunos les caía tan bien? Tertulias y ecos de prensa llevaban meses alertando: “los portátiles serán requeridos por la justicia”, "la hora de la verdad llegará con los ordenadores”. Sagaces cual lince ibérico, los muchachos de Génova pillaron la indirecta y supieron reaccionar a tiempo. Roland Garros, el Tour, los mundiales de atletismo... todo se lo han fumado como Dios manda y a pierna suelta porque llevaban tiempo esperando. A nuestros gobernantes no los descubre ni Julian Assange: "Aquí tiene señoría, las carcasas del ordenador que prueban nuestra honorabilidad. Impolutas". Es la transparencia de la Marca España. Trágicamente real.