6 de septiembre de 2013

La hipoteca como ejemplo

¿Por qué razón un contrato hipotecario no se entiende por quien lo firma? ¿Por qué razón los estudiantes de enseñanza secundaria no culminan sus estudios dominando, entre otras plantillas, una figura tan necesaria para su inmediato porvenir? 

¿Por qué dicho contrato ha de superar la media docena de artículos y un par de folios a tamaño Arial 12? ¿Por qué un 90% de dicha redacción no incluye la derivación inexcusable a un marco básico, obligatorio, ineludible a toda entidad privada, previamente regulado según casos y tramos, aprobado al detalle por una Banca Nacional con atribuciones para ello, que represente y vele por el interés del Estado y el de sus ciudadanos?

¿Por qué razón es posible inculcar a una sociedad que lo razonable es firmar innúmeras clausulas con letra pequeña que jamás leerá ni comprenderá? Por qué es posible hacer creer a la sociedad que la iniciativa individual, privada, aquella que antepone su enriquecimiento sobre cualquier otra consideración, debe ser la competente para administrar las circunstancias económicas y sociales referidas al Estado y sus ciudadanos? ¿Por qué razón, cuando la opinión pública habla de "la Banca", no es consciente de estar aludiendo a una "Banca privada"?