7 de octubre de 2013

Los curiales

José Martí Gómez 

La Curia que el Papa intenta reformar es la máquina de monseñores que gobierna la Iglesia. Por  eso se la conoce como el Pentágono vaticano. La Curia, lo sé porque los he visto y hablé con muchos de ellos, está formada por hombres que envejecen en un mundo burocratizado, escéptico e incluso cínico. Son hombres sin fe profética. Su fe es paternalista y descarnada. Son chismosos, fumadores, gourmets. Juegan al golf, se bañan y toman el sol en la playa privada del Vaticano. Trabajan en edificios impersonales, con vestíbulos desangelados amueblados sin gusto. Algunos tienen líos de faldas. Otros, líos de pantalones. Todos, pasión por conspirar. 

¿Podrá el Papa reformar la Curia, bastión conservador? Hace años, el superior de una orden religiosa me dijo que ese milagro no estaba al alcance ni del Espíritu Santo. Me lo dijo caminando por la Vía de la Conciliacione, camino del Vaticano. Luego añadió, ya en la entrada del Pentágono eclesial: "Hagamos la señal de la cruz para que Dios preserve nuestra fe el rato que estemos ahí dentro".

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