17 de febrero de 2014

Éxodo en Barcelona / El Holocausto Español (2)

(Preston)

La estremecedora estampa que Preston detalla con la entrada de los nacionales en Barcelona ya se ha repetido antes por todo el país excepto Madrid capital. Se trata de vivir o de morir. Iniciado el éxodo, la mirada vuelve a quien allí permanece. En Barcelona, hasta 450.000 personas aterrorizadas, entre ellas mujeres, niños, ancianos y soldados vencidos, emprenden la huida hacia la frontera francesa. Unos 20.000 heridos no podrán sumarse a la marcha; sus lesiones y sus miembros amputados son la prueba de que han luchado en el frente. Sólo les queda aguardar...

"Cuando el 23 de enero llegó a Barcelona la noticia de que los nacionales habían alcanzado el río LLobregat, apenas unos kilómetros al sur de la ciudad, dio comienzo un éxodo colosal. La noche del 25 de enero, el gobierno republicano huyó hacia el norte, a Gerona. El presidente de la Generalitat catalana, Lluís Companys, atravesó en coche por última vez el centro de una ciudad desierta, en cuyas calles revoloteaban todavía octavillas que llamaban a resistir. La joven comunista Teresa Pàmies presenció, el 26 de enero, escenas horrendas que nacían del miedo a la proximidad de los nacionales:

"De la huida de Barcelona el 26 de enero de 1939 no olvidaré nunca una cosa; los heridos que salían del hospital de Vallcarca y, mutilados, vendados, casi desnudos a pesar del frío, bajaban a las carreteras pidiendo a gritos que no los dejásemos a merced de los vencedores. Todos los demás detalles de aquel día memorable se han borrado o atenuado por la visión de aquellos combatientes indefensos. La certeza de que los republicanos salimos de Barcelona dejando a aquellos hombres nos avergonzará siempre. Los que habían perdido una pierna se arrastraban por los suelos, los mancos alzaban su único puño; lloraban de miedo los más jóvenes, enloquecían de rabia los más viejos; se aferraban a los camiones cargados de muebles, de jaulas, de colchones, de mujeres de boca cerrada, de viejos indiferentes, de niños aterrorizados; gritaban, aullaban, renegaban, maldecían a los que huíamos y los abandonábamos".

  • El Holocausto Español / Paul Preston