12 de febrero de 2014

Pecado y público

Los diputados del partido en el poder respaldan en masa que la reforma de la actual ley de interrupción del embarazo -condenada incluso por la ultraderecha europea-, se tramite en sede parlamentaria. Mediante el procedimiento del voto secreto, alguna opinión presumía cierta discrepancia liberal respecto al proyecto. Pero para este sector, no se trataría tanto de denunciar el pecado, como de confirmar nuevos supuestos que dejan de concebirse desde una comprensión pública. El pecado añadido de la interrupción embrionaria reside así, en su tutela, en su aspiración tipificada, en su cobertura legal positiva, más allá de la eficacia real de ésta.