25 de marzo de 2014

"El fraude" en los medios

Nada hay más eficaz que gobernar mediante el miedo. El miedo a perder lo que apreciamos hace que no 
reaccionemos ante la imposición. El miedo es lo que nos inculcan cada día los periódicos y la televisión.
Ramón Sampedro

Los medios de comunicación sirven para efectuar consenso y crear ideología. Al tiempo, se distrae 
a la población de sus verdaderos problemas para tenerles ocupados en otros irrelevantes. 
Finalmente controlan la información que dan; tanto la que emiten, como la que ocultan.
Felipe Aranguren

Una de las mayores plagas que padecemos es la que configuran los tertulianos de radio y televisión. 
En el mejor de los casos, todos ellos anuncian críticas de aspectos muy precisos, sin cuestionar 
la genuina estafa de la que estamos siendo victimas en un momento como el presente.
Carlos Taibo

El 80% del fraude fiscal en España lo realizan las grandes empresas y grandes fortunas. Una selecta minoría que ya concentra casi la mitad de la riqueza del país. Algunos no es que no paguen, es que declaran menos ingresos que los asalariados que tienen a su cuenta. España es, junto con Italia, el socio europeo con menor número de inspectores fiscales por habitante. "Es éste un país de pícaros; ahí tenemos El lazarillo", se apunta en las tertulias. "Es éste un país de pícaros" repite el español en el bar. Pero también las tertulias pertenecen a unos dueños que no forman parte del grupo social que las contempla. Quizá por ello se invita a la resignación

Es cuando menos discutible si puede denominarse fraude a aquellos hábitos ligados al estado de necesidad del individuo. Fraudulentos son, a buen seguro, aquellos que tienen mucho y no pagan. ¿Pero es legítimo extrapolar esta acusación al comportamiento  de una ciudadanía que lo que busca es esquivar las estrecheces o incluso la pobreza? ¿Qué fraude es el derivado de una población carente de las condiciones efectivas para su integración social? Ahora se anuncia que las nuevas medidas contra el fraude irán dirigidas a "premiar la denuncia" de todas aquellas prácticas cotidianas en este sentido. Se trata una vez más de trasladar el verdadero sujeto a fiscalizar; de que una minoría ajena al Estado, se entretenga viendo cómo la mayoría no reconoce a sus antagónicos.