13 de marzo de 2014

El sacerdote / El Anticristo

(Nietzsche)

"El instrumento del poder del sacerdote es el pecado. Dios perdona a quien hace penitencia, o por decirlo con claridad, a quien se somete al sacerdote. El sacerdote necesita que se peque; precisa y desea también el sufrimiento de los demás. Se erige en legítimo interprete de la voluntad de Dios. Llama reino de Dios a una situación en la que es él, quien determina el valor de las cosas. Con un frío cinismo, valora a los pueblos y a los individuos tomando como medida el grado en que favorecen o perjudican la supremacía de los sacerdotes. 

La idea de culpa y castigo, todo el orden moral del mundo, se inventa contra la liberación del hombre respecto al sacerdote. Para éste, no hay más que un peligro: la ciencia, la sana idea de causa y efecto. El sacerdote busca hacer al hombre desgraciado. Cuando el hombre no sitúa en la vida su centro de gravedad, sino en el más allá, en la nada, se le despoja de todo cuanto es. La inmortalidad personal le quita al instinto todo lo que tiene de razón, de naturaleza. Desde ese momento, todo lo que hay en los instintos de beneficioso, de favorecedor de la vida, despierta desconfianza. El sentido de la vida se convierte entonces en vivir de manera que ya no tenga sentido vivir".


  • Nietzsche / El Anticristo