1 de abril de 2014

Giordano Bruno

"La composición se disuelve, la complexión cambia, la figura muda, el ser se altera, y queda el elemento en sustancia, el principio material único en aquello que fue siempre. No hay muerte ni permanencia en la individualidadsino materia, alma universal, mutando en nuevas individualidades"
Giordano Bruno

Campo dei Fiori es una pequeña plaza romana carente del esplendor y la magnificencia de su entorno. Su pintoresco mercado de flores deja paso por las noches al ocio de sus terrazas. En el centro, una austera y enigmática estatua guarda silencio. Sosteniendo uno de sus libros, Giordano Bruno da un paso al frente. Siempre hacia adelante frente a la verdad medieval. Es la sempiterna elección del hombre entre la razón o la reacción.

Teólogo, astrónomo, matemático, poeta, escritor y filósofo. Giordano Bruno nace en pleno Renacimiento en 1548. Copérnico ya ha desarrollado su teoría heliocéntrica. Es la tierra la que gira alrededor del Sol, pero los estudios de Bruno van aún más lejos: nuestro sistema solar no es una bóveda finita, una esfera cerrada y limitada a los planetas que orbitan a su alrededor -como se cree hasta ahora-, sino parte de una realidad mucho más vasta aún por determinar. Giordano Bruno es consciente de la infinitud del universo. Dios, en tanto intelecto y motor creador, no está sino en la infinita fecundidad de la naturaleza, en el eterno devenir del orden cósmico. El herético dominico renuncia al idealismo antropológico.

Si un teísta como Bruno dice que la magnificencia de un orden natural, apunta a la existencia de una fuerza ordenadora, el deísta prefiere acotar en algún momento la realidad cósmica, relacionarse con la divinidad, añadir que dicha fuerza conoce e interviene en los asuntos humanos. Bruno rechaza una verdad otorgada no sometida a crítica. Su aportación científica escandaliza a la cristiandad de la época; su teología histórica termina por enfrentarlo a la Iglesia. Para Giordano Bruno, Cristo no es hijo de Dios sino un profeta y por tanto tampoco entra en juego la virginidad de María (1). El pensador napolitano denuncia también la falsedad de otras verdades indiscutibles como la salvación o el juicio final: hemos de sacar el máximo partido aquí y ahora. 

Si en Tomás de Aquino encontramos una Teología Filosófica, en Giordano Bruno, tres siglos y medio después, accedemos ya a una Filosofía de la Religión cuyo punto de partida no es el dogma teológico sino su razonamiento. Finalmente encarcelado, Giordano Bruno sobrevivirá ocho años en una inmunda mazmorra del Palacio del Santo Oficio en el Vaticano. El 17 de febrero de 1600, tras intentar en vano hacer desaparecer toda su obra, la Iglesia lo quemará vivo en la explanada del Campo dei Fiori, donde hoy se le recuerda. 


1-. La virginidad de María no será declarada oficialmente por la Iglesia hasta 1854.