20 de mayo de 2014

¿En qué consiste esta Unión Europea? [La deuda ilegítima]

Al igual que un particular o una empresa, también los Estados precisan de financiación; de dinero para sus gastos. Para ello emiten títulos de deuda pública [denominados bonos y obligaciones del Estado]. Quienes los compran [particulares, inversores, otros Estados], son retribuidos en plazo con el interés que fije cada título. De esta manera, el Estado, como cualquier otra persona, obtiene un dinero con la obligación de devolverlo.

Más allá de la banca privada, todo Estado desarrollado precisa de una soberanía económica y una autoridad monetaria para su buen fin. La Reserva Federal de los Estados Unidos, el Banco de Inglaterra o el Banco de Japón, por poner algún ejemplo, son bancos centrales. Un banco central imprime la moneda de su país, "imprime dinero" y compra deuda pública. En otras palabras, fabrica los billetes y los presta a su propio Estado a muy bajo interés. De este modo, el banco central preserva la salud económica de su país, vela por la salud económica de su sociedad, de sus compatriotas. Como consecuencia, la dependencia del Estado respecto a los prestamos de interés privado, de la banca privada, disminuye.

Uno de los parámetros históricos de la construcción europea, consentido a partes iguales por socialistas y conservadores, se halla en la renuncia de los Estados a sus bancos centrales, es decir, a su soberanía económica. Hoy, el Banco Central Europeo [lobby de los intereses privados y principalmente de la banca alemana], en lugar de imprimir dinero y prestarlo a sus Estados miembros a bajo interés, entrega este dinero a los grandes bancos privados a intereses entre el 0% y el 1% para que sean éstos quienes compren deuda pública, quienes presten ese dinero a los Estados que más lo necesitan con intereses de usura que durante años han oscilado entre el 5%, el 6%, el 7% y hasta el 10%. 

Cuanto más se necesita, más se pide prestado; cuanto más se pide prestado, más se debe. Sólo en concepto de intereses de esta deuda [en su gran mayoría de origen privado], España debe devolver a sus acreedores 36.500 millones de euros al año, o lo que es lo mismo, 100 millones de euros más por cada día que pasa. Son las reglas del club. Estar dispuesto a pagar la deuda real, en su justo término, y denunciar que esta situación resulta a todas luces "ilegítima" es calificado por todos los grandes medios [participados globalmente] y los partidos hegemónicos, como Populismo.