22 de agosto de 2014

León de la Riva

Hacía tiempo que el insigne prócer León de la Riva no marcaba su territorio. En su día, el alcalde de Valladolid llegó a disputar unas elecciones con la actual portavoz socialista en el Congreso, Soraya Rodríguez. Por entonces ya denunciaba en un mitin el trato injusto que a su juicio le dispensaban los medios: “puedo ser acusado de cualquier cosa; iba a decir, hasta de haber violado a la propia candidata pero la verdad es que…”. No le falta razón. Hay que tener mucho estomago para ventilarse a una tipeja como esa. España está necesitada de más políticos de verdad, españoles como León que no se guarden nada, que llamen a las cosas por su nombre: “cada vez que veo a Leire Pajín con esos morritos, pienso lo mismo pero no lo voy a contar aquí” llegó a señalar con arrojo el gran felino pucelano. 

El hombre fuerte de Valladolid afirma ahora que en ocasiones le da reparo entrar con una mujer en el ascensor: “imagina que hay una chica con ganas de buscarte las vueltas, se arranca el sujetador y la falda, y sale diciendo que le has intentado agredir”. Ya nos lo advierte la Biblia en sus Proverbios: “he aquí que os sale al encuentro una mujer de astuto corazón; parlanchina y procaz sus pies no saben estarse en casa; ahora en la calle, ahora en la plaza, acechando en cada esquina...". Ojo avizor, León vela por preservar su reputación.