24 de agosto de 2015

Nos preguntamos

Juan José Millás

"He aquí a Rajoy negando la experiencia con un gráfico. A la izquierda, los indicadores son de color rojo pánico y están hacia abajo; a la derecha, son verde esperanza y van hacia arriba".

He aquí a Rajoy negando la experiencia con un gráfico. Ni a usted le han bajado el sueldo, ni tiene tres hijos fuera de España, ni le han quitado la beca de estudios, ni ha de pagar de su bolsillo las tabletas contra el ardor de estómago que antes recibía de la Seguridad Social. Tampoco han crecido los empleos precarios, ni han aumentado las desigualdades, ni hemos tenido que abrir este verano los colegios públicos para que miles de niños hagan al menos una comida decente al día. Todo es una ilusión de los sentidos, también los más de cuatro millones de parados y las setecientas mil familias en las que no entra un solo euro. ¡Pero por Dios, por Dios, si estamos a punto de comenzar uno de los periodos de mayor prosperidad de nuestra historia!

¿No deberíamos percibir las señales? ¿Por qué ese divorcio entre el mundo de las ideas, en el que se recrea el Gobierno, y el de las cosas, en el que chapoteamos usted y yo? ¿Por dónde se ha roto la conexión entre lo macro y lo micro, entre el discurso sobre la esencia y la existencia, entre el Ibex 35 y la nómina de oficial de tercera? ¿En qué punto del circuito se produce la fuga? ¿Acaso no se ha inventado una especie de cinta americana inmaterial con la que cubrir, siquiera temporalmente, el desperfecto?

Ni idea, no tenemos ni idea, porque el gráfico, si se fijan, es más claro que el agua: a la izquierda, los indicadores son de color rojo pánico y están hacia abajo, mientras que a la derecha los datos, además de verde esperanza, van hacia arriba. ¿Y si hubiera cogido el papel al revés?, nos preguntamos.

Fuente: Juan José Millás blog / El País