22 de octubre de 2015

"Punching Franco"

Paul Preston inicia su “El Holocausto Español” con el diario de Franco de 1922. Franco es por entonces, un joven capitán africanista al mando de su destacamento de regulares (1). En sus notas, el joven Franco describe con esmero sus hazañas; las aldeas marroquíes destruidas y sus defensores decapitados. Se recrea al explicar cómo su corneta, apenas un adolescente, corta su primera oreja a uno de sus prisioneros.  Ese mismo año, el propio Franco dirige a sus legionarios, en un ataque del que vuelven ondeando en sus bayonetas las cabezas de sus víctimas a modo de trofeo (2). “Cosas de chiquillos” que diría Torrente, el personaje de Santiago Segura. Faltan aún tres lustros para que los regulares moros, los mercenarios indígenas al servicio de la facción traidora del ejército, crucen el estrecho en avión gracias a la ayuda de Hitler.

53 años después de aquel diario, Franco moría en la cama, firmando sentencias de muerte respecto al rojerío en general. Hasta sus últimos días permaneció sin escuchar peticiones de clemencia del papa o del resto del mundo. No era casualidad. Durante la guerra, retrasó cuanto pudo, su entrada en Madrid (3) y Barcelona (4). Nunca tuvo prisa por declarar la paz sin purgar antes los territorios conquistados. No buscaba la rendición sino la aniquilación; la total depuración. Sólo el castigo y el arrepentimiento abrirían el camino a "la redención” (5). “Tal vez otros piensen que (..) estoy haciendo una guerra como cualquier otra, pero no es así. Debemos llevar la tarea, por fuerza lenta, de redimir y pacificar, sin la cual la ocupación sería inútil. No estoy interesado en el territorio sino en sus habitantes… La reconquista es el medio; la redención de los habitantes es el fin” (6). Incluso conquistados los objetivos (declarada por tanto la paz en cada pueblo o ciudad) 200.000 españoles mas, como mínimo, serían ajusticiados (7).

¿Tiene Franco derecho al honor? Una jueza madrileña viene de archivar la denuncia de la fundación Francisco Franco contra el artista Eugenio Merino, autor de la obra “Punching Franco”. Dice la jueza que “la creación artística da nacimiento a una nueva realidad que no se identifica con la realidad empírica". Sin duda, nada que ver.


1-. El Holocausto Español / Paul Preston. "Diario de una bandera", Francisco Franco.
2-. Ibídem. El Correo Gallego. 20 de abril de 1922
3-. Ibídem. Pags. 451, 452.
4-. Ibídem. Pag. 603
5-. Ibídem. Pag. 606; Entrevista a Manuel Aznar; 31 diciembre 1938.
6-. Ibídem. Pag. 572; confesión al embajador fascista italiano Roberto Cantalupo.
7-. Ibídem. Prólogo.
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